Por: Max Ferzzola
Ya saben como es esto. Un medio importante escribe un titular
impactante para generar visitas, y el resto de Internet reproduce la
noticia sin siquiera ponerse a pensar si es o no cierta. El titular que
se dejó ver en The Sunday Times, el pasado 11 de enero, se traduce así:
“Revelado: El impacto ambiental de las búsquedas de Google”.
Casi rozando lo amarillista, el diario toma el estudio del físico de
Harvard Alex Wissner-Gross, en el que asegura que dos búsquedas en
Google producen el mismo dióxido de carbono que el vapor de una tetera hirviendo.
Bien, esto último puede ser cierto y probablemente lo sea considerando
que los centros de datos de Google son gigantescos. Pero, por favor,
pensemos por dos segundos (solo dos) y sopesemos las alternativas. Tú
entras a Google para leer de un tema dado, buscar algo para tus
estudios, sacarte esa duda que te carcome la conciencia, etc. Ahora
bien… ¿cuánto dióxido de carbono se produce el mundo para que la misma
información llegue hasta tu casa en forma física? Hagamos cuentas:
hay que talar árboles, procesarlos en papel, poner en funcionamiento
imprentas, a eso hay que sumarle el impacto del transporte tanto de los
árboles, el papel y el periódico de sus lugares de origen a los lugares
de destino. Yo no soy un físico de Harvard, pero podría apostar que el
dióxido de carbono producido es mucho mayor al del vapor de una tetera
hirviendo. No hay que ser un genio para darse cuenta de eso.
Ante la noticia, Google se hizo eco en su blog oficial,
asegurando que sus centros de datos son los más eficientes del mundo.
Además, asegura que cada búsqueda consume 1kJ (Kilo Joul) de energía y
compara el desempeño de sus servidores con el cuerpo humano, que
necesita de 8000 kJ de comida en un día o 1 kJ cada 10 segundos. Por
otro lado, y esto es de parte de este humilde redactor, yo hago más cafés por día que búsquedas en Google,
y no creo que por eso contamine el medioambiente. Es que no podemos
llegar a extremos tan absurdos, al menos no sin pensarlo antes. En el
mundo es más la gente que hierve agua que la que hace búsquedas por Internet.
Pero la novela no termina aquí, ante las aclaraciones de Google, Alex
Wissner-Gross, el físico responsable del estudio, salió a aclarar los
tantos, porque según él NUNCA mencionó a Google en su paper: “Por alguna razón, en su historia del estudio, el Times tenía el hacha afilada hacia Google”, aseguró. “Nuestro
trabajo no tuvo nada que ver con Google. El foco estuvo puesto
exclusivamente en la Web, y encontramos que se producen 20 miligramos
de CO2 por segundo al visitar un sitio Web.”
Misterio resuelto.
The Sunday Times quería una exclusiva amarillista, la tuvo y le salió
mal. El problema es que la misma noticia está dando vueltas por todos
lados, escrita por redactores que ni siquiera chequean los datos o se
detienen a pensar. Una verdadera lástima y, sin dudas, un verdadero derroche de energía.